La tasa de paro de los universitarios se ha duplicado entre el último trimestre de 2007 y el tercero de 2009, y ha pasado de un 4,8 a un 9,4%, cuando la media de la UE-27 ha crecido poco más de un punto porcentual, hasta el 4,6%.
A pesar de ello, la reducción de puestos de alta cualificación en 2008 no fue tan intensa como los de baja capacitación, según datos reflejados en el informe de la Fundación CYD 2009 sobre "La contribución de las Universidades españolas al desarrollo", presentado esta semana.
Entre todos los empleados españoles, el 32,4% está ocupado en actividades de alta cualificación, aunque esta proporción es inferior a la media de la UE-27 en seis puntos y pone de manifiesto "las diferencias" de la estructura productiva española.
El estudio menciona también la "sobrecualificación" de los universitarios, aunque sólo son el 3% de los contratados (300.000) los que ocupaban empleos con menor exigencia formativa en 2008.
El estudio anual se hace eco de las conclusiones de la OCDE en relación con la "limitada respuesta de las universidades españolas a las necesidades del mercado laboral", debido a su "poca autonomía" para diseñar los programas de estudios, la escasa movilidad estudiantil o la integración débil de la universidad en el resto de instituciones sociales.
Por el contrario, en el informe se recomiendan cambios estructurales hacia un gobierno "más profesional" y ágil de las propias universidades, con presencia de una mayoría de miembros externos en órganos que tengan competencia para designar al rector; mayor autonomía en la oferta académica o en la admisión de alumnos; aumentar sustancialmente la internacionalización; o mejorar la gestión de personal.